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  • Lic. Florencia Casabella

“Sobre el juego”


Clase abierta y gratuita sobre el juego y los niñxs brindada a través de Facebook Live el 2 de Abril de 2020. Buenas tardes para todos y todas. Ante todo muchas gracias por estar acá, transmitiendo desde mi casa. Desde Désir Salud es estar un poco más cerca ya que cada uno está en su casa en este momento de aislamiento social.


La idea de hacer una clase especial orientada al papel del juego en el trabajo con niños tiene varios motivos. En principio, digamos que es una situación particular para el niño, sobre todo en lo que respecta al juego porque estamos en cuarentena... Aparecen como una serie de mandatos de que los niños “tienen que entretenerse”, “tienen que estar entretenidos”, no se pueden aburrir, entonces la proyección de no volver a la escuela por un tiempo indefinido nos pone a quienes somos padres y madres ante esta situación y ante esta exigencia de que los niños tienen que estar entretenidos y tienen que tener una actividad. Entonces, ante esta exigencia, este mandato que implica esta situación de encierro y de cuarentena, ¿qué lugar hay para el juego y que función cumple el juego en este contexto?

Por otro lado, esta clase está dirigida a profesionales de la salud mental que trabajan con niños, pero también está dirigida a los educadores y, me parecía importante, dado que se trata de una clase abierta, dirigirla a los padres, a las madres, tal vez, por qué no, a los abuelos y a las abuelas, a todos aquellos que estamos con niños, trabajamos con niños, criamos niños, y a todos aquellos que hoy en día y ante esta situación tan particular tenemos el estar con los niñxs permanentemente.

Hay una cuestión que me parece importante traer en este contexto, que es la relación del niño con el juego y con la realidad. Hay una idea errónea que se tiene respecto del juego y de la realidad y es que el niño cuando juega está abstraído de la realidad y de lo que está pasando a su alrededor, y esto no es así de ninguna manera. El niño cuando está jugando efectivamente está en el juego pero también está atento a lo que está sucediendo a su alrededor. En este sentido, me parece que esta situación del encierro y de las noticias y de la sobreinformación que a veces hay en los hogares, es algo que por supuesto que llega al niño por más que esté jugando.... Esa es una cuestión en relación al juego y en relación al niño y a lo que está pasando a su alrededor.


Del mismo modo, que si pensamos la relación del juego con la realidad, no podemos omitir que lo que el niño practica en el juego, lo que el niño experimenta en el juego y aquello que lleva a cabo en el juego, nada tiene que ver con la realidad, en el sentido de que no es que a lo que el niño juega o del modo en que el niño juega define el modo en que después se desarrolla o las cosas que va a hacer después en la realidad, porque muchas veces se toma la idea de que hay ciertos juegos que los niños no pueden jugar, por supuesto que hay cosas que uno decide que no, pero bueno, muchas veces esa idea de que lo que el niño va a jugar lo va a llevar después a la realidad, es lo que hace que se prive al niño de muchos juegos que tal vez el niño desea.


Y bueno, el último motivo por el cual me parecía importante también hablar de juego hoy es que es un día muy importante para todos aquellos que trabajamos en salud y mental y para Desir Salud, en particular, por la función que nosotros llevamos a cabo en este sentido, y es que hoy es el Día de Concientización sobre el Autismo, y de alguna manera, me parece que es importante, han habido un montón de noticias, un montón referencias en torno a lo que está sucediendo en particular con niños y niñas en este momento, en esta situación de encierro. Y yo me pregunto, más allá de ésto, y como profesionales de la salud o como padres o como educadores: ¿qué lugar hay para el juego en los niños con autismo? Y si hay un juego determinado y diferente para los demás niños o si se trata del juego y nada más que eso.

Entonces, bueno, lo primero que podríamos decir para empezar a trabajar un poco es: ¿Cómo definimos el juego?

Cada definición que uno puede dar de juego puede estar sujeta a distintas cuestiones, se puede definir por un juego en particular por una etapa, por el placer o displacer que suscita el juego en sí mismo. Es decir, es difícil encontrar una definición de juego que sea lo suficientemente acotada pero que abarque en su totalidad de qué se trata la experiencia lúdica. Entonces, me parece que en lugar de apelar a una definición del juego, vamos a pensar cuáles son las características que tiene el juego y, más precisamente, cuáles son las características que tiene el juego infantil, porque si bien los adultos jugamos, más o menos, pero todos más o menos practicamos el juego, a veces incluso en los consultorios, la realidad es que el juego del adulto tiene por base el juego infantil.


Una cuestión que me parece importante es que el juego es una actividad absolutamente inútil de por sí, no tiene ningún objetivo en particular, no tiene ninguna finalidad más que el fin de jugar por sí mismo, es decir, cuando digo inútil me refiero a que no está asociado a ninguna práctica utilitaria, no tiene ningún objetivo, no va en busca de nada en particular, sino que el niño juega para jugar, sería raro preguntarle a un niño para qué estás jugando, es decir, los niños juegan porque son niños, y a nadie le llama la atención ver a un niño o a una niña jugando, más bien llama la atención cuando un niño no juega.

Otra particularidad muy importante que tiene el juego es que transcurre en una atemporalidad, es decir, no hay una relación directa para un niño entre el tiempo que pasó jugando y su juego. Esta es una experiencia que se verifica cuando uno le dice a un niño “Bueno, basta de juego, vamos a comer, vamos a dormir”, y el niño dice “Pero si no jugamos nada todavía, si jugamos re poquito”, es decir, hay una relación de atemporalidad en el juego. En estos tiempos en los que el encierro se volvió la permanencia y la continuidad, el juego para el niño marca el compás de los días.

Hoy observaba casualmente en uno de mis hijos que las referencias temporales que tenía dentro de esta situación de encierro, eran a través del juego: “¿Te acordás ayer que jugamos con esto? ¿Querés que mañana juguemos a esto otro?”. Es decir, no importa si se trata de ayer, hoy o mañana, sino que esas referencias le marcan una temporalidad, un pasado, un presente y un futuro.

Por último, el juego no transcurre en un espacio real, es decir, no transcurre en el espacio real en el que se desarrolla, sino que un niño puede perfectamente estar jugando en el comedor de su casa y jugar a que es una gran ciudad, un pantano, un almohadón puede ser una estación de tren, es decir, el juego, la actividad lúdica, trasciende los espacios, se desarrolla en un espacio y, diríamos de alguna manera, a través de la imaginación. Todas estas características que nos enseña el niño del juego infantil, valen también para el adulto.


Cuando un grupo de adultos se reúne a jugar al truco o a jugar al TEG, puede hacerse de día y pasarse toda la noche jugando, y que ninguno se dé cuenta de que pasó todo ese tiempo, y a menos de que haya una apuesta, lo cual le quita a esa actividad su estatuto de juego, tampoco tiene una finalidad en sí misma jugar toda la noche, sino que es una actividad, vamos a ver, qué podríamos decir que se da en un marco de una situación de placer. Bueno, les iba a contar, dentro de lo que es el psicoanálisis, que es nuestro gran maestro, que es Freud, él hace un análisis del rol del juego, del lugar del juego, el papel del juego en el niño. Si bien Freud fue el padre del psicoanálisis pero no avanzó tal vez lo suficiente en lo que fue el análisis con niños, de hecho él encontraba serias dificultades para que el niño pudiera entrar en un análisis.


Mucho tiempo después, y con la fundadora del psicoanálisis con niños, Melanie Klein, es que se funda la técnica del análisis con niños, pero en lo que respecta a Freud creo que él ha hecho grandes aportes en lo que es el entendimiento del juego.


En principio, en 1908 con un texto que se llama “El creador literario y el fantaseo”, es muy interesante porque Freud hace un recorrido que lleva a pensar en qué se transforma el juego en la adultez, es decir, esa actividad que es tan propia de la infancia, cómo o en qué se transforma para el adulto. Y él toma “El creador literario…” justamente porque él dice que todas las creaciones literarias, los relatos, tienen por base el juego infantil.

Él lo que dice es que el juego está al servicio del cumplimiento de los deseos del niño, y por eso el niño repite el juego todo el tiempo. Vieron que es muy común que un niño diga que quiere jugar siempre con lo mismo, esto es algo muy parecido a lo que sucede con los relatos y los cuentos, cuando uno le cuenta un cuento a un niño, si al día siguiente le vuelve a contar el mismo cuento y cambia un personaje o una parte de la historia, lo más probable es que el niño nos diga que no, que no era así, que nos corrija. El niño se aferra al relato, se aferra al relato original. Y lo mismo sucede con el juego. El niño, cuando juega a un juego, probablemente, si ese juego, diríamos con Freud, si ese juego le deparó un placer, con Freud hasta esta altura, lo va a querer repetir, va a querer repetir ese juego en más de una oportunidad.

El niño en el juego, para Freud, se crea un mundo propio y agradable, y en el juego el niño apuntala los objetos imaginados en elementos tangibles. Freud diferencia el juego de la realidad externa, dice que el niño se crea un mundo propio, como si ese mundo estuviera por fuera de la realidad. Yo creo que, bueno, ya lo vamos a ver, pero Freud avanza mucho en esto.

Por otro lado, Freud refiere que la renuncia al juego en el adulto es incompleta. ¿Por qué? Porque el adulto fantasea para no renunciar a la satisfacción que le producía el juego. En el juego, en esa actividad imaginativa que desarrolla el niño, en esa actividad que, según Freud, le depara placer y repite incesantemente, el adulto lo que hace es reproducir esa satisfacción, ese placer que le deparaba el juego en la infancia, a través de la fantasía.


La fantasía, el terreno de la fantasía, podríamos decir que es ese que nos quita de lo que estamos percibiendo en ese momento, esa cosa que muchas veces nos puede suceder de estar leyendo un libro y haber avanzado varias páginas y de pronto darnos cuenta que no prestamos atención a nada de eso que leímos, es decir que estuvimos pensando y fantaseando con alguna otra cosa, y eso nos abstrae de la realidad. Por eso digo que, hasta este punto, en Freud, el juego y la realidad se oponen en el sentido de que cuando el sujeto está en el juego o en la fantasía, está abstraído de la realidad.

Ahora, bien , en 1920, es decir 12 años después, con su texto “Más allá del principio de placer”, que además es un texto que este año cumple 100 años de su escritura, Freud escribe algo que le hace dar una vuelta absolutamente a lo que es la función del juego en la infancia. Él escribe un suceso que observa en uno de sus nietos que es el famoso y conocido “Fort da”, es el famoso juego del aparece y desaparece, es el juego que muchas veces realizamos con los niños de taparnos la cara y decir “acá está”, y bueno, un montón de otras versiones que tiene el mismo juego.


Por ejemplo, en los bebés muy pequeños, un modo precursor del fort da puede ser el sonajero, que marca el ritmo con el sonido y cuando deja de sonar. Es decir, el fort da es un juego que, más allá de esta experiencia que yo les voy a contar ahora que es la que observa Freud en su nieto, es un juego que toma muchas formas y se puede observar en un montón de etapas de un niño y de algunos adultos también.

Bueno, Freud lo que observa en su nieto es que, cuando su madre se iba a trabajar y él se quedaba al cuidado de su nieto, realizaba un juego que era el de tirar de un carretel, como si fuera un autito con una soguita, y atraer nuevamente el carretel hacia sí mismo. Cada vez que lo tiraba decía “Fort” y cada vez que lo atraía decía “Da”, “Fort” es fuera, “Da” es vení, presente, sería ausencia-presencia, “Fort” sería afuera.


Lo que a Freud le llamaba mucho más la atención del juego, no era el juego en sí mismo, sino que lo que le llamaba la atención era que lo que el niño más repetía era el “fort”, es decir, el tirar hacia afuera. ¿Cómo concilia entonces ese placer que Freud observaba en 1908 con esta repetición de este juego permanentemente? Lo que Freud desarrolla en “Más allá del principio de placer” es que lo que el niño estaba poniendo en juego en esa práctica del fort da era la presencia-ausencia de la madre. Cada vez que la madre se iba a trabajar él realizaba este juego de fort da como un modo de representar, no sólo el hecho de que la madre se va a trabajar, sino también el hecho de que la madre regresa.


Ahora, lo que a él le llamaba la atención era que justamente lo que este niño más repetía, era lo que uno supondría que sería lo menos placentero, que era la expulsión del carretel, es decir, echar el carretel afuera. Entonces se pregunta, ¿es el juego una realización de deseos?, ¿hay verdaderamente placer en el juego?. Esto que él tenía afirmado en 1908 y sostenía con mucha seguridad se le ponía en duda. Y ahí es donde uno puede observar en Freud un avance en relación a lo que es el análisis del juego, y es que él observa que el niño repite en el juego lo que repite como un tratamiento de lo traumático, es decir, que el niño juega para poder inscribir de alguna manera eso que le resulta traumático, angustiante, triste, etc. Cuando la madre se iba a trabajar, el niño pone eso en el juego para poder inscribirlo, para poder aceptarlo, tomarlo como parte de su subjetividad.

Esto es lo que escribe Freud en 1920 con “Más allá del principio de placer”, y yo creo que hay un más allá del más allá del principio de placer. Porque en el juego el niño representa no solamente algo que fue vivido pasivamente, uno podría decir, vieron que es muy común que un niño vaya al doctor y regrese a su casa y juegue al doctor, como que él es el doctor y el padre, la madre, algún hermano son los pacientes, uno ahí observa que el niño representa algo que vivió pasivamente y que podríamos decir que no está en el terreno de lo placentero.


Pero el niño no representa solamente algo que vivió pasivamente o que le resulte traumático, sino que yo creo que además el juego evidencia que algo de lo que el niño representa ya se inscribió, en su aparato psíquico, en su inconsciente, algo de lo que el niño representa ya entró de alguna manera. No, no es cierto que el niño juega sólo para inscribir algo, sino que precisamente porque algo ya está inscripto, algo ya entró, es que el niño puede representarlo. Por ejemplo, durante todos estos días hemos estado hablando mucho con mi hijo, en relación a la situación que estamos atravesando, la cuarentena, el coronavirus, y demás. Y luego de varios días él propuso un juego en el cual había varias personas y estaba el monstruo del virus, cuyo superpoder era lanzar virus con las manos y que sólo le hacía daño a los ancianos. Es decir, el ejemplo de este juego, me parece que es interesante, porque demuestra que se trata no solo de algo que para él pudo haber sido displacentero, sino que algo entró, algo entendió, de que algo de toda esta situación comprendió, o se inscribió de alguna manera.

Bueno, yo les decía entonces que la fundadora del psicoanálisis con niños fue Melanie Klein, y es interesante porque Freud lo que dice es que el niño no puede ser analizado, es decir, que el psicoanálisis con niños no es posible por el hecho de que los niños no pueden asociar libremente.


No sé si ustedes saben o no, pero yo les cuento, el análisis consiste en que el analista le diga al paciente en su primera sesión o en su primera entrevista, le proponga la regla de la asociación libre, que consiste en que el paciente le diga todo lo que se le ocurra y no se detenga en los puntos en los que sienta vergüenza, asco, moral, etc. Es decir, la única regla del análisis es que el paciente diga todo lo que se le ocurra y que no se prive de contar nada. Entonces, Freud decía cómo puede ser que un niño pueda someterse a la regla fundamental de la asociación libre.

Lo que propone Melanie Klein es que en el juego, el niño, precisamente, asocia libremente, es decir en el juego el niño encadena las diferentes representaciones, los diferentes significantes, en el niño el juego habla, y en este sentido es que la técnica del juego entra como la técnica del análisis en los niños. Un juguete o un fragmento de un juego pueden tener diferente significación para cada niño y para un mismo niño en una sesión, es decir, tiene el mismo estatuto que el significante o las palabras para los adultos, cuando yo digo, como adulta digo una palabra, esa palabra tiene un sentido para mí y puede tener un sentido diferente si la digo en otro momento.


Esto es algo que posibilita el análisis en los adultos, que cada uno habla desde una posición y desde lo que eso que dice significa para cada uno. Bueno, en el juego con los niños pasa lo mismo. Para cada niño un juguete puede tomar una forma distinta, una función diferente o representar algo distinto. El mismo muñeco puede tener diferentes identidades, diferentes géneros, diferentes roles, es decir, para cada niño es distinto. Por eso, esa famosa pregunta que se dice en los primeros, digamos, en las primeras entrevistas con niños que se dice habitualmente, digamos, con niños en cualquier contexto, en psicología, terapia ocupacional, acompañamiento terapéutico, fonoaudiología, en cualquier práctica de la salud mental de “¿A qué querés jugar?”, sería homologable a “diga todo lo que se le ocurra”, en el sentido de que es de alguna manera abrir el juego, literalmente.

Cuando sabemos que, de alguna manera, es imposible que el niño pueda decir a qué quiere jugar, pero la cuestión es que ahí se instala un primer eslabón que posibilita que algo de la cadena empiece a suscitarse.

Me parece que hay algo que puede echar luz en lo que es el tratamiento con niños y fundamentalmente el papel del juego con niños, qué es lo que sucede en la primera consulta en la entrevista a los padres. Y acá por ahí muchos que quizás no trabajan con niños, pero que son padres o educadores, también van a poder ubicar esto, porque en la consulta de padres con niños, uno de los exponentes que aparece como manifestación de cómo es o cómo está el niño es el juego.


Cuando un niño empieza el nivel inicial uno tal vez le pregunta a qué juega, con qué juguete le gusta jugar, de qué modo juega, si juega solo o acompañado. Esas primera preguntas nos permiten tener una primera noción del papel del juego para el niño. Y cuando hacemos esas primeras preguntas aparecen muchas frases, ¿no?, “No se entretiene nunca solo, siempre necesita que yo juegue con él”, “Juega siempre con lo mismo”, “Juega siempre juego agresivos”, “Juega mucho con la pantalla”, ahora vamos a adentrarnos un poco en lo que tiene que ver con las pantallas, “No juega con otros niños”, “Juega poco”, “Juega mucho”.


Bueno, y como éstas, un millón de otras opciones pero cada caso es diferente, cada niño es distinto y por supuesto, no se puede hacer una generalidad, pero sí podemos hacer algunas observaciones que creo que pueden servir, no sólo para pensar cómo trabajamos con niños, en todos los ámbitos posibles, en las aulas, los consultorios, en las plazas, las casas, digo, cómo estamos con los niños, sino también en este contexto en particular que nos toca vivir, en el cual aparecen preguntas de los padres con preocupaciones y también en el cual se ha planteado la modalidad de la famosa terapia online.


En principio, imponer al niño que tiene que estar siempre haciendo algo, que tiene que estar jugando o haciendo la tarea o haciendo actividad física o jugando con los padres, digamos, que siempre tiene que estar haciendo algo, me pregunto qué lugar queda en este contexto de sobrecargo y exceso de actividades, qué lugar queda para el aburrimiento, ¿no? El juego no es lo opuesto al aburrimiento, pero yo creo que sí es necesario que el niño pueda estar en el aburrimiento, que se aburra en algún momento para que el juego advenga. No pensemos que tenemos que tener a nuestros niños todo el día entretenidos, que tenemos que entretenerlos todo el tiempo, llenar sus tiempos, no dejar que se aburra. El aburrimiento, como el juego, también es constitutivo de la subjetividad de cada niño.

Otra cuestión que aparece como una gran preocupación es el tema de las pantallas. En cuarentena, parecería que la pantalla empezó a tomar otro protagonismo, hay más exposición a las pantallas, o tal vez las pantallas aparecen como una solución para quienes tienen que practicar el home-office y no pueden atender la demanda del niño y trabajar al mismo tiempo. Hasta hace quince días nadie hubiese pensado como posible la teleeducación, porque decir pantalla tenía mala prensa, sin embargo, hoy, en esta situación estamos, de alguna manera, revolucionando el modo en que pensamos la educación, y amigándonos un poco con lo que es la educación a distancia y con la educación en la pantalla.


Yo creo que se trata de que lo que el niño vive frente a la pantalla le deje algo, le deje una experiencia, algo de qué hablar. La cuestión del uso de pantallas no debe medirse en términos de tiempo, del tiempo en pantalla, sino más bien de qué experiencia le dejó eso que hizo o eso que vio en la pantalla en ese momento. Y también puede haber un tiempo en la pantalla que sea ocioso, que no tenga ninguna finalidad más que la del entretenimiento, es decir, no se trata que todo lo que el niño haga en la pantalla sea educativo, también puede ser la pantalla un entretenimiento de por sí.

Otro tema que aparece como gran preocupación en este momento es la presencia de agresividad hacia los padres, muchos padres consultan porque de pronto empiezan a observar actitudes en sus hijos que hasta ese momento no habían visto, niños que pegan, muerden, insultan, que tal vez no son habitualmente agresivos y que empiezan a mostrar algunas facetas un poco más agresivas.


Creo que esto está relacionado con el exceso de la presencia de los padres. De alguna manera, el niño tiene un montón de fantasías, de pulsiones, de deseos, ideas respecto de los padres, el niño también tiene sus ambivalencias, así como ama profundamente a sus padres también tiene momentos en los que no los aguanta, no los quiere ver, no quiere estar con ellos, donde le parecen insoportables. Aparecen un montón de sentimientos, un montón de ambivalencias, y de alguna manera, ese exceso de presencia de los padres también le resulta desorganizador y le resulta molesto, lo desorienta, sobre todo en niños más pequeños.


Entonces, yo pienso como sugerencia frente a ésto, que hay que tratar de ofrecer al niño un momento del día en el que se encuentren solos. Momentos en los que tengan un espacio diferente de los padres, y cuando digo un espacio diferente no me refiero a que tiene que estar en otro ambiente porque hay un montón de situaciones en las que tal vez no lo hay, me refiero a que tenga un espacio en el que esté por fuera de la mirada de los padres, que esté haciendo algo que los padres no están necesariamente observando, interviniendo, sino que tal vez puedan hacer sus tareas en soledad, que puedan tener su momento de juegos solos.

También aparece la terapia a distancia con niños, y hay un montón de ideas en torno a ésto, si quieren las podemos conversar en la segunda parte de la clase, pero yo creo que es totalmente posible la terapia con niños a distancia, siempre que haya habido un encuentro presencial, al menos uno, pero creo que lo que es la experiencia del análisis a distancia, es absolutamente posible con niños también. De hecho, me parece que los niños de esta nueva generación están mucho más amigados con las pantallas, muchos de ellos hablan con sus familiares a través de videollamadas, yo creo que es absolutamente posible.

Ahora, ¿qué es lo que define a un juego como tal?

El hecho de que el tiempo que ese niño o ese adolescente transcurrió en esa actividad, implique o no el uso de juguetes o el uso de pantallas o la imaginación, más allá del objeto que haya utilizado el niño para ese juego, que haya constituido para él una verdadera experiencia, de la cual haya aprendido algo, no en el sentido de una enseñanza, sino que algo de esa experiencia de ese juego le haya dejado un registro, una marca, algo para contar.


Esto se observa mucho en el hecho de que el niño cuente a qué jugó, “Hoy jugamos a...”, “¿Sabías qué?”, es decir, se trata de que el juego constituya una experiencia lúdica, y para que el juego constituya una experiencia lúdica no tiene que ser necesariamente muy sofisticado, no tiene que sostenerse necesariamente durante mucho tiempo, sino que tiene que haber acontecido algo del orden de una experiencia para el niño.


Para cerrar, quería hacer una breve reflexión en torno al juego en el autismo, como les decía al principio, hoy es el día mundial de la concienciación sobre el autismo, así que me parece importante poder hacernos algunas preguntas.

¿Hay un juego para el autismo, es un juego particular o es el mismo juego el que se define para cualquier otro niño el mismo que se define para los niños con autismo?

Cuando inicio un tratamiento de un niño no me importa la patología que tiene, no me importa cual es su diagnóstico, sino que trato de utilizar siempre los mismos recursos: no ofrecer muchos juguetes, no se trata de abrir una caja llena de juguetes sino de ofrecer algunos para que el niño pueda elegir, y en todo caso, ver qué pasa, si el niño puede elegir un juguete, si se puede apropiar de algo, si puede participar, si puede sostener el encuentro.

Observaba una niña que caminaba por el consultorio sin ningún sentido, giraba en el consultorio, y lo hizo durante muchísimo tiempo mientras conversábamos con los padres. Y yo me pregunto, por ejemplo, qué pasaría si en ese momento yo hubiese tomado una tiza y hubiese dibujado una rayuela en el piso. Es decir, el niño jugando hace preguntas o muestra lo que piensa o lo que quiere decir, cuando el juego no es un recurso simbólico para el niño, en lo que se trata de fundar del juego como un espacio para que se despliegue, cuando el niño no toma el juego como un recurso para hacerse una pregunta o para decir algo o para pensar, me parece que de lo que se trata es de poder producir el juego como un espacio para que se despliegue la pregunta o la demanda.


Muchas veces me parece que en el juego en el autismo, donde lo que falta justamente es esa intención del sujeto, esa decisión del sujeto, que el sujeto pueda hacerse, tomar su propia voz, que pueda decir “yo quiero esto”. A veces de lo que se trata es de que el analista pueda calmar un espacio de juego como una propuesta, es decir, me pregunto esto: ¿Qué pasa cuando vemos a un niño que no juega, qué propuesta le podemos hacer?

Recordaba un caso de Jennifer Baldasarre, donde ella contaba que observaba a un niño que no quería jugar y entonces armó un juego para él, lo armó y lo esperó, y luego de varios minutos el niño se acercó y jugó con ella. Me parece que de lo que se trata es justamente de generar ese espacio y de que el juego sea fundado por el analista para que el niño pueda acercarse a él.

En este sentido, el caso más paradigmático en ésto, que me parece que representa a muchos niños de la actualidad, es el caso Dick de Melanie Klein, un niño de cuatro años, con un desarrollo intelectual muy pobre, y a mí lo que más me interesa es lo que ella observa, ella no se detiene tanto a observar su coeficiente intelectual, cómo era su motricidad, digamos, no se detiene en los detalles en los cuales los profesionales nos detenemos mucho hoy en día, en relación a su desarrollo. Sino que lo primero que le llamó la atención es que el niño corre sin ningun sentido, no se interesa por ningún juguete, no presta atención a nada, y que no fue en absoluto afectuoso cuando se tuvo que despegar de su madre para ingresar al consultorio, esto es lo que le llama la atención, la indiferencia a la presencia-ausencia de su madre y de su niñera, y la indiferencia a los objetos y a las personas extrañas.

Frente a esta situación, lo que propone Melanie Klein es un juego donde toma tres trencitos y le pone a cada uno un nombre: “Tren mamá”, “Tren papá”, “Tren Dick”...Bueno, no les voy a contar todo el caso, pero sí que ante esta propuesta Dick se acerca al juego y ocurre la primer intervención por la cual en la segunda entrevista Dick se niega a entrar al consultorio y pide quedarse con su madre. Y eso, que tal vez para algunos podría ser un signo de que algo está mal, a mí me parece que es un signo de que algo se produjo.


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