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La profunda tristeza de los pacientes con Covid-19

La Nación Diario Argentino

9 de Junio de 2021

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Tristeza. Angustia. Soledad. Incertidumbre. Estas son algunas de las emociones que describen los pacientes que contraen el Covid-19 durante el período de aislamiento. Si bien la mayoría de las personas están informadas acerca de los síntomas físicos que produce la enfermedad, poco se sabe acerca de cómo impacta el desarrollo de la enfermedad en el estado anímico, pasando por diferentes niveles de tristeza y angustia que no solo se extienden más allá del alta, sino que además, para algunas personas, pueden tener un efecto sostenido si no es abordado preventivamente, como la aparición de una depresión.

La aparición de los síntomas es progresiva y, aun en los casos en los que no requiere de internación, es muy frecuente que experimenten miedo e incertidumbre por las posibilidades de que la situación empeore. Esto se debe a que el virus tiene una característica que lo vuelve un gran enemigo emocional: es absolutamente impredecible. Por otra parte, si bien su grado de peligrosidad aumenta con determinadas poblaciones llamadas de riesgo, todos somos capaces de identificar alguien de nuestro mismo género, edad y condiciones de salud que ha enfermado de gravedad, lo cual aumenta la ansiedad y la preocupación.

El aislamiento y la imposibilidad de recibir asistencia y acompañamiento durante el período de contagio suelen ser un factor angustiante que los pacientes describen como una sensación de extrema soledad. “Nunca me había sentido tan sola”, dice una joven que permanece aislada. Para quienes deben atravesar una internación, la soledad y el aislamiento se profundizan y expresan tener dificultades posteriormente para volver a salir y estar con otras personas. Otro efecto del aislamiento que se agrava con la internación es la sensación de falta de equilibrio, mareos y desorientación espaciotemporal, que se manifiesta a nivel emocional como cansancio, falta de concentración y desmotivación.

Entre los síntomas físicos más presentes de la enfermedad están la pérdida del gusto y del olfato, que suele presentarse en el 88% de los pacientes afectados. Muchos reconocen estar enfermos a partir de que registran estas pérdidas, pero poco se ha dicho del impacto que tienen en el estado anímico. Los sentidos son, desde las etapas más tempranas, el recurso privilegiado a través del cual reconocemos el mundo. La emocionalidad que provocan en nosotros los sabores y los olores es tal que es frecuente que evoquemos recuerdos a partir de un olor o un sabor determinado. Para algunas personas, el olfato y el gusto son herramientas de trabajo y su pérdida impacta de manera directa en su identidad. Si bien la recuperación es total en la enorme mayoría de los pacientes, su pérdida genera una profunda desazón.

¿Cuáles son los efectos a nivel emocional y psicológico de la contracción de la enfermedad? Todos sabemos que nos podemos enfermar y también sabemos de la importancia de cuidarnos y cuidar a otros. Sin embargo, en su extrema capacidad de contagio, el coronavirus encuentra muchas veces el modo de filtrarse por las vías más inesperadas. La primera sensación que refieren los pacientes al momento de recibir el diagnóstico es de total desconcierto: “no sé cómo me pude haber contagiado”.

Resultan fundamentales el acompañamiento y la contención de las personas durante el período de aislamiento y la especial atención a la aparición de estos signos durante la recuperación. Aun la tristeza más profunda puede transitarse adecuadamente si se la identifica y reconoce. En este sentido, la psicoprofilaxis resulta una herramienta fundamental para la prevención de la depresión y de otros trastornos de angustia más profundos.

Psicoanalista, emprendedora, socia fundadora y directora de Désir Salud.

Florencia Casabella

Para ver la nota completa: https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-profunda-tristeza-de-los-pacientes-con-covid-19-nid09062021/

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